La ofensiva rusa pierde impulso
La presión sobre el presidente ruso Vladimir Putin aumenta mientras la guerra en Ucrania se estanca, los recursos financieros se reducen y los ataques ucranianos con drones dentro de territorio ruso intensifican el malestar público.
Funcionarios y analistas rusos y europeos señalan que Moscú enfrenta crecientes dificultades militares y económicas, lo que podría explicar el endurecimiento de sus amenazas contra Kiev y contra países occidentales.
Rusia intensifica sus ataques
Las autoridades rusas han emitido advertencias cada vez más severas sobre posibles bombardeos contra Kiev, incluso instando a funcionarios occidentales a abandonar la capital ucraniana.
La noche del martes, Rusia lanzó una nueva andanada de misiles balísticos y drones contra Kiev, donde murieron al menos cuatro personas y decenas resultaron heridas. Varios edificios residenciales fueron alcanzados. También se registraron ataques contra Dnipro, con al menos nueve muertos.
Medvedev eleva el tono contra Europa
El expresidente ruso Dmitry Medvedev, actual vicepresidente del Consejo de Seguridad, minimizó la indignación europea tras el impacto de un dron ruso contra un apartamento en Rumania, país miembro de la OTAN.
Medvedev calificó el incidente como “solo la primera señal de alerta” y afirmó que los ciudadanos de la Unión Europea deben entender que sus gobiernos “han entrado unilateralmente en guerra con Rusia”.
La escalada podría buscar presión negociadora
Funcionarios europeos consideran que la agresividad de Moscú puede estar vinculada a sus crecientes problemas en el frente y en la economía.
Según estas fuentes, Rusia podría estar intentando forzar la reactivación de conversaciones de paz en condiciones favorables al Kremlin, utilizando la amenaza de escalada como herramienta de presión.
Analistas rusos cuestionan los objetivos de Putin
Un análisis publicado en Russia in Global Affairs, una influyente revista rusa de política exterior, sostuvo que los objetivos bélicos de Putin son ahora prácticamente inalcanzables.
El académico Vasily Kashin argumentó que la ayuda occidental a Kiev impide que Rusia supere de forma decisiva a Ucrania en equipamiento y tecnología, mientras que la movilización ucraniana compensa parcialmente las limitaciones del sistema ruso de reclutamiento.
Ocupar toda Ucrania sería inviable
Kashin señaló que las guerras entre adversarios de nivel similar rara vez terminan con la destrucción total de una de las partes.
Según su análisis, eliminar el régimen ucraniano contrario a Moscú sería imposible sin una ocupación militar prolongada de todo el país, algo que para Rusia resulta técnicamente inviable.
Europa teme una expansión del conflicto
Varios altos funcionarios europeos han advertido que Rusia podría intentar extender la guerra más allá de Ucrania.
Putin ha rechazado esas acusaciones y las ha calificado como mentiras. Sin embargo, responsables de seguridad occidentales advierten de que Moscú está intensificando también su guerra híbrida contra países europeos.
Los drones ucranianos golpean la logística rusa
Los ataques ucranianos con drones de alcance medio están causando graves trastornos en redes logísticas y rutas de suministro rusas.
Uno de los corredores más afectados conecta Rusia con Crimea a través del sur de Ucrania ocupado. Como consecuencia, se ha reportado racionamiento de combustible en Crimea y escasez de gasolina durante el fin de semana.
El verano militar podría ser más difícil
Analistas cercanos a diplomáticos rusos señalan que el Kremlin busca recuperar la iniciativa antes de una temporada de combates de verano que podría resultar más complicada de lo previsto.
Putin aún parece creer que sus fuerzas pueden tomar el territorio restante de Donetsk en cuestión de meses, pero algunos expertos rusos sostienen que, sin esfuerzos adicionales, el escenario más probable es el estancamiento.
La ventaja militar rusa se reduce
Tatiana Stanovaya, investigadora principal de la Fundación Carnegie Rusia Eurasia, afirmó que los acontecimientos empiezan a volverse en contra de Rusia.
Según Stanovaya, la ventaja militar rusa se está disipando, Ucrania está ampliando la intensidad y el alcance geográfico de sus ataques, y Estados Unidos ha suspendido las negociaciones. En ese contexto, la escalada aparece como una de las pocas respuestas disponibles para Moscú.
Donetsk sigue siendo el objetivo central
La captura de Donetsk se ha convertido en el principal objetivo militar de Putin y en su condición clave para poner fin a la guerra.
Sin embargo, analistas y funcionarios europeos advierten que una retirada ucraniana de Donetsk permitiría a Moscú rearmarse y preparar nuevos avances territoriales. Rusia afirma haber anexado Lugansk, Donetsk, Zaporizhzhia y Kherson, aunque no controla completamente esas regiones.
La economía rusa muestra tensión
La economía rusa enfrenta una presión creciente pese al alza de los precios del petróleo provocada por la guerra entre Estados Unidos e Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.
El gasto militar sigue aumentando, mientras los ingresos del sector civil caen por el efecto combinado de sanciones, contracción económica y tipos de interés elevados. Según el economista Janis Kluge, los presupuestos regionales están especialmente presionados.
Moscú prepara recortes presupuestarios
El ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, reconoció que el gobierno prepara recortes severos en casi todos los sectores, salvo defensa y gasto social.
Siluanov advirtió que las reservas del país no son ilimitadas, después de que el déficit se duplicara en el primer trimestre respecto al año anterior.
El desgaste militar complica el reclutamiento
Rusia también enfrenta dificultades crecientes para reponer sus tropas mientras las bajas alcanzan decenas de miles de muertos y heridos cada mes.
Las zonas del frente dominadas por drones dificultan la evacuación de soldados heridos, lo que reduce la posibilidad de que regresen al combate. Algunos funcionarios europeos creen que Rusia podría verse forzada a una nueva movilización tras las elecciones parlamentarias de septiembre.
Una movilización sería políticamente arriesgada
Otros funcionarios consideran más probable que el Kremlin pause su campaña militar antes que asumir el coste político de un reclutamiento masivo.
La movilización de otoño de 2022 provocó protestas y la salida de decenas de miles de hombres de Rusia, por lo que el Kremlin podría preferir evitar una decisión que vuelva a generar inestabilidad interna.
Putin se enfrenta a un momento crítico
El deterioro militar, el desgaste económico y la presión interna sitúan a Putin ante una fase delicada de la guerra.
Mientras Moscú intenta mantener la apariencia de iniciativa mediante ataques y amenazas, varios analistas occidentales perciben un cambio de tendencia. Si Rusia pierde capacidad ofensiva sostenida, su ejército podría no ser expulsado de Ucrania, pero sí volverse estratégicamente irrelevante en el campo de batalla.

