Islas artificiales tensan el mar de China

La disputa territorial entra en una fase más silenciosa

El enfrentamiento por el control del mar de China Meridional ha pasado a una etapa menos visible, pero igualmente estratégica. Mientras continúa el intercambio diplomático, China y Vietnam avanzan sobre el terreno mediante la construcción y ampliación de islas artificiales.

La competencia se concentra principalmente en dos archipiélagos: las islas Spratly y las Paracel. Pekín reclama casi toda esta zona marítima, una posición que choca con las reivindicaciones de Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunéi y Taiwán, que reclaman distintas partes de esos territorios.

Una ruta clave para el comercio mundial

El mar de China Meridional tiene un valor estratégico enorme. Por sus aguas circula cerca del 30 % del tráfico marítimo global, lo que lo convierte en una de las principales arterias del comercio internacional.

Además, la zona cuenta con importantes caladeros y posibles reservas de petróleo y gas, factores que aumentan el interés económico y militar de los países implicados.

En este contexto, la creación de islas artificiales se ha convertido en una forma de consolidar presencia y marcar control territorial sin recurrir necesariamente a una confrontación abierta.

Antelope, el nuevo punto de atención

Uno de los casos más relevantes es el Arrecife de Antelope, situado dentro de las islas Paracel, un área disputada por China, Vietnam y Taiwán.

Desde finales del año pasado, Pekín trabaja en la transformación de esta formación en una pequeña isla con forma de lágrima. El proyecto apunta a convertirse en la mayor construcción de este archipiélago.

Según la iniciativa de transparencia marítima SeaLight, las labores se estarían realizando con apoyo de barcos que apagan sus transpondedores AIS, sistemas encargados de transmitir datos de posición, con el objetivo de ocultar la magnitud de los trabajos.

SeaLight detecta dragas y movimientos de arena

SeaLight, creada por estudiantes de la Universidad de Stanford, utiliza imágenes satelitales para vigilar la actividad marítima en la región.

Sus imágenes muestran docenas de dragas abriendo canales en el arrecife y bombeando arena y coral para modificar la forma del atolón.

El avance de las obras refuerza la percepción de que Pekín está recuperando una estrategia de construcción territorial que había reducido desde hace varios años.

AMTI advierte sobre posible infraestructura militar

La Iniciativa Asiática para la Transparencia Marítima señaló en marzo que Antelope representa la primera construcción significativa de una isla artificial emprendida por China desde 2017.

El organismo advirtió que el nuevo territorio podría llegar a albergar infraestructura sólida, como pistas de aterrizaje, radares, instalaciones de guerra electrónica y búnkeres para misiles.

Aunque por sí sola la isla difícilmente cambiaría el equilibrio estratégico regional, especialistas consideran que envía un mensaje claro: China conserva capacidad y voluntad de expansión en aguas disputadas.

Vietnam responde con su propia expansión

El mensaje también parece dirigido a Vietnam, cuyas operaciones de recuperación y ampliación de terreno avanzan con fuerza.

Hanói ha endurecido su estrategia mediante la creación de islas en lugares que hasta hace poco eran arrecifes sumergidos sin asentamientos humanos, según el Instituto Australiano de Asuntos Internacionales y otros organismos.

De acuerdo con datos recientes de la AMTI, Vietnam sumó durante el último año unas 216 hectáreas adicionales de tierra en las Spratly y en otras formaciones marinas sumergidas.

Las Spratly concentran la carrera territorial

Las islas Spratly son reclamadas por China, Taiwán, Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunéi. Por ello, cada ampliación física sobre arrecifes o bancos de arena tiene una fuerte lectura estratégica.

A comienzos de 2025, las actividades vietnamitas parecían acercarse al ritmo de las chinas. Sin embargo, las nuevas obras de Pekín, especialmente en el Arrecife de Antelope, han vuelto a ampliar la distancia entre ambos países.

La competencia no se limita a presencia simbólica. Cada pista, muelle o instalación puede reforzar la capacidad de vigilancia, abastecimiento y despliegue en una zona clave.

Pekín y Hanói mantienen canales abiertos

A pesar de la disputa territorial, el avance de las construcciones no ha provocado necesariamente un deterioro directo de las relaciones entre China y Vietnam.

En los últimos años, Pekín y Hanói han abierto canales de comunicación que han contribuido a contener parte de la tensión bilateral.

Como resultado, el foco de fricción regional se ha desplazado cada vez más hacia el este, especialmente hacia las aguas donde se cruzan los intereses de China, Filipinas y Estados Unidos.

Filipinas refuerza sus vínculos con Washington

Desde la llegada al poder del presidente filipino Ferdinand Marcos Jr. en 2022, Manila ha intensificado su cooperación en defensa con Estados Unidos.

Ese giro ha coincidido con un aumento de los choques entre fuerzas chinas y embarcaciones filipinas en zonas marítimas disputadas.

Hace dos semanas, las autoridades filipinas denunciaron la presencia continuada de buques chinos en el Arrecife Scarborough, también conocido como Bajo de Masinloc, situado a unos 230 kilómetros de la costa filipina.

Scarborough vuelve al centro de las denuncias

Según el medio local Inquirer, Filipinas señaló que una plataforma flotante ubicada dentro del Arrecife Scarborough podría estar realizando investigaciones científicas no autorizadas.

La denuncia se suma a una serie de incidentes y acusaciones cruzadas que han elevado la tensión en torno a este punto marítimo.

En medio de ese contexto, la Embajada de Estados Unidos en Filipinas anunció este martes la entrega de cuatro submarinos al Ejército de Manila.

Washington justificó la medida al señalar que el mar de China Meridional requiere vigilancia constante y de larga duración.

El riesgo de una crisis entre China y Estados Unidos

El principal peligro es que la región se convierta en escenario de un conflicto entre Pekín y Washington.

Estados Unidos no mantiene una disputa territorial directa en el mar de China Meridional, pero sí tiene vigente un pacto de defensa mutua con Filipinas.

Por ello, cualquier incidente grave entre fuerzas chinas y filipinas podría escalar con rapidez y arrastrar a Washington a una crisis regional de consecuencias imprevisibles.

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