La guerra de Irán amenaza la economía española

El conflicto en Irán amenaza con romper la buena evolución económica de España, poniendo presión sobre el crecimiento, las cuentas públicas y los planes presupuestarios del Gobierno.

Después de tres años en los que España ha liderado el crecimiento entre las grandes economías de la eurozona, con un avance del PIB del 2,8% en 2025 y una reducción progresiva del déficit, la escalada del conflicto en el Golfo Pérsico y la subida de la inflación han comenzado a poner en duda las previsiones económicas para los próximos años.

Cada vez más instituciones de análisis apuntan a un deterioro del escenario macroeconómico. Funcas, el centro de estudios vinculado a las antiguas cajas de ahorro, advierte de que la crisis en los mercados internacionales de deuda podría aumentar hasta un 50% los intereses que España debe pagar por su deuda pública y elevar el déficit anual hasta el 3%.

España podría pagar 60.000 millones en intereses

Según las estimaciones de Funcas, dentro de cuatro años el Estado español podría destinar alrededor de 60.000 millones de euros anuales al pago de intereses de la deuda, unos 20.000 millones más que en 2025.

El principal motivo de esta presión financiera es la crisis energética provocada por la inestabilidad en el estrecho de Ormuz y el repunte inflacionario posterior. La inflación en España alcanzó un crecimiento interanual del 4,3% en agosto, reduciendo el margen fiscal del Gobierno y aumentando la preocupación de los mercados.

La tensión ya se refleja en los mercados de deuda. El bono estadounidense a diez años se acerca al 5%, el bono alemán supera el 3,5%, máximos no vistos desde la crisis financiera de 2008, y el bono japonés se aproxima al 3%, niveles desconocidos desde los años noventa.

El bono español a diez años también ha seguido esta tendencia y ronda el 3,8%, aproximadamente medio punto más que antes del 28 de febrero, fecha en la que Estados Unidos e Israel iniciaron ataques contra Irán.

Más presión sobre las cuentas públicas

La situación española se complica además por la falta de aprobación de nuevos Presupuestos Generales del Estado desde 2023, lo que limita la capacidad del Ejecutivo para adaptar sus prioridades al nuevo entorno financiero.

Los 20.000 millones adicionales que España podría pagar en intereses en 2030 superarían varias partidas relevantes del gasto público. Esta cantidad supera el coste mensual de las pensiones de la Seguridad Social, que alcanzaron los 14.470 millones de euros en agosto, y también supera el presupuesto anual del Estado para competencias de Sanidad y Educación.

Además, ese importe permitiría cubrir prácticamente la totalidad del gasto anual en prestaciones por desempleo, que alcanzó los 24.421 millones de euros en 2025.

Incluso en un escenario más favorable, en el que los tipos de interés se mantuvieran en niveles similares a los de 2025, Funcas calcula que España pagaría unos 57.000 millones de euros en intereses en 2030, 17.000 millones más que en 2025.

El petróleo vuelve a despertar temores inflacionistas

El informe de Funcas llega en un momento de fuerte presión sobre el mercado energético. El precio del barril de Brent, referencia en Europa, ha vuelto a superar los 100 dólares debido al aumento de la tensión militar en Oriente Próximo.

El repunte del petróleo ha generado preocupación ante la posibilidad de una nueva ola inflacionista similar a la vivida en 2022, cuando los precios en España llegaron a crecer a doble dígito.

Los bancos centrales afrontan ahora el difícil equilibrio entre endurecer la política monetaria para controlar la inflación y mantener el crecimiento económico para evitar una recesión. Al mismo tiempo, los gobiernos deberán ajustar sus planes presupuestarios ante lo que Funcas considera un posible “cambio de paradigma” económico.

España podría incumplir sus objetivos de déficit

En el último plan fiscal enviado a la Comisión Europea, el Gobierno español se comprometió a reducir el déficit hasta el 1,8% del PIB en 2027, el 1,6% en 2028 y el 1,5% en 2029.

Sin embargo, Funcas considera que estos objetivos serán difíciles de cumplir. El instituto estima que el aumento del coste de la deuda impedirá que el déficit público baje del 3% durante los próximos años, incluso si la economía mantiene su crecimiento.

Esto rompería parte del ciclo positivo que ha permitido al Ejecutivo defender una mayor disciplina fiscal, a pesar de que la deuda pública española ya alcanza los 1,7 billones de euros tras aumentar aproximadamente medio billón desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa.

Para Funcas, España debe aprovechar el actual ciclo económico expansivo para generar margen financiero y reducir su vulnerabilidad frente a futuros shocks externos.

España afronta incertidumbre económica

Los próximos meses serán clave para determinar si el Gobierno puede adaptarse al nuevo escenario económico sin aprobar nuevos presupuestos y si el crecimiento del PIB puede resistir el impacto del conflicto en Irán.

La crisis podría provocar no solo una nueva presión inflacionaria, sino también una desaceleración económica más profunda, aumentando el riesgo de un escenario de estanflación.

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