Inflación modera confianza del consumidor en EU en mayo

La confianza de los consumidores estadounidenses volvió a moderarse en mayo, presionada por el aumento de precios, el encarecimiento de la gasolina y una percepción más pesimista sobre el mercado laboral. Aunque el deterioro fue menor al esperado por los economistas, los datos muestran que muchos hogares siguen preocupados por su capacidad de gasto en medio de la guerra en Irán y sus efectos sobre la inflación.

Un retroceso menor, pero con señales de alerta

The Conference Board informó que su Índice de Confianza del Consumidor bajó en mayo a 93.1 puntos, desde los 93.8 puntos de abril, cifra que fue revisada al alza.

La caída fue más moderada de lo previsto. Economistas encuestados por Reuters esperaban que el índice descendiera hasta 92 puntos, lo que sugiere que el ánimo de los consumidores no se debilitó tanto como anticipaba el mercado.

Sin embargo, el dato confirma una tendencia de cautela entre los hogares estadounidenses. Las respuestas de los consumidores sobre los factores que afectan a la economía se inclinaron hacia el pesimismo, especialmente por el impacto de los precios y la incertidumbre laboral.

La inflación vuelve al centro de la preocupación

El aumento de precios volvió a dominar las preocupaciones de los consumidores. Trump ganó las elecciones de 2024, en parte, con la promesa de reducir la inflación, pero los hogares se han enfrentado a nuevos incrementos, primero por los amplios aranceles a las importaciones y, más recientemente, por los efectos económicos de la guerra con Irán.

El alza de la gasolina ha sido uno de los golpes más visibles. Los precios del combustible han subido más de 50% desde el inicio de la guerra a finales de febrero, afectando de manera especial a los hogares de menores ingresos.

“Los estadounidenses están molestos por los altos precios y tratan de estirar cada dólar. Sin embargo, no están tan desanimados como durante la Gran Recesión, la pandemia de Covid-19 o después del ‘Día de la Liberación’ del año pasado”, dijo Heather Long, economista jefe de Navy Federal Credit Union.

Diferencias marcadas por edad e ingresos

La caída en la confianza no fue uniforme. El deterioro se observó tanto entre los consumidores menores de 35 años como entre los de 55 años o más. En contraste, el grupo de 35 a 54 años mostró una ligera mejora en su nivel de optimismo.

Por nivel de ingresos, los hogares que ganan entre 15,000 y 39,999 dólares anuales registraron un fuerte descenso en la confianza. Este grupo ha sido especialmente vulnerable al encarecimiento de bienes básicos y combustibles.

En cambio, la confianza fue más alta entre los consumidores con ingresos superiores a 100,000 dólares anuales, posiblemente por el aumento de su patrimonio neto tras el repunte del mercado bursátil.

El mercado laboral pesa en el ánimo económico

El mercado laboral tiene una influencia importante en el índice de The Conference Board. En mayo, las opiniones de los hogares sobre el empleo fueron en gran medida pesimistas, aunque muchos consumidores anticiparon una mejora hacia finales de este año.

Este dato contrasta con la encuesta de la Universidad de Míchigan, que suele ser más sensible a los precios de la gasolina y que mostró que la confianza de los consumidores tocó fondo en mayo.

La diferencia entre ambas mediciones refleja cómo los hogares evalúan la economía desde distintos frentes: empleo, ingresos, inflación, gasolina y expectativas futuras.

Riesgos para el gasto de los consumidores

Aunque la relación entre confianza y gasto no siempre es directa, los economistas advierten que el aumento de la gasolina podría reducir el dinero disponible para otros bienes y servicios.

Además, si la inflación continúa elevada, la demanda podría enfriarse en los próximos meses. Para muchos hogares, cada aumento en productos esenciales implica ajustar compras, retrasar decisiones y limitar gastos no prioritarios.

La moderación de la confianza en mayo no representa un desplome, pero sí confirma que los consumidores estadounidenses siguen bajo presión. La inflación, la gasolina y la incertidumbre laboral se han convertido en factores clave para medir el pulso económico de EU. Si los precios continúan subiendo, el ánimo de los hogares podría deteriorarse aún más y afectar el ritmo del consumo durante el resto del año.