Guerra con Irán impulsa inflación y presión en Estados Unidos

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán continúa generando efectos económicos que van más allá del conflicto militar. De acuerdo con la Reserva Federal (Fed), los precios en Estados Unidos han aumentado a un “ritmo entre moderado y fuerte” en las últimas semanas, impulsados principalmente por el encarecimiento de la energía y las interrupciones en las cadenas de suministro derivadas de la crisis en Medio Oriente. El impacto ya se refleja en los costos de transporte, alimentos y bienes de consumo, mientras los hogares enfrentan presiones económicas desiguales.

Energía y conflicto: el motor de la inflación

La Reserva Federal señaló en su más reciente informe Libro Beige que el aumento de los costos energéticos se ha convertido en el principal factor detrás de las recientes presiones inflacionarias.

“Los distritos señalaron que los costos relacionados con la energía vinculados al conflicto en Medio Oriente fueron el principal motor de las presiones inflacionistas, con repercusiones en el transporte marítimo, el embalaje, los productos alimenticios y los fertilizantes”, indicó la Fed.

La situación se agravó después de que Estados Unidos e Israel iniciaran operaciones militares contra Irán el pasado 28 de febrero. La respuesta de Teherán afectó a aliados regionales de Washington y provocó el bloqueo prácticamente total del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de energía.

El estrecho de Ormuz y el impacto global

El cierre de esta vía estratégica ha generado fuertes tensiones en los mercados energéticos internacionales. En condiciones normales, por el estrecho de Ormuz circula cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas.

La interrupción del tránsito ha impulsado los precios de la energía a niveles significativamente más altos y ha provocado alteraciones en las cadenas de suministro globales. Como consecuencia, numerosas empresas enfrentan mayores costos de operación, transporte y producción.

El Libro Beige, elaborado a partir de información recopilada en los 12 distritos de la Reserva Federal mediante entrevistas con empresarios, economistas y otros especialistas, refleja la creciente preocupación por la persistencia de estas presiones económicas.

Empresas absorben costos para proteger ventas

A pesar del aumento en los costos de producción, muchas compañías han optado por limitar los incrementos de precios al consumidor.

Según el informe, diversos empresarios señalaron que los precios finales no han aumentado al mismo ritmo que los insumos no laborales, una señal de que las empresas están reduciendo sus márgenes de ganancia para sostener la demanda y proteger sus ingresos.

Sin embargo, esta estrategia podría resultar difícil de mantener si los costos energéticos continúan elevados durante un periodo prolongado.

Una economía dividida entre ricos y vulnerables

El informe también confirmó la persistencia de lo que los economistas denominan una “economía en forma de K”, donde distintos grupos sociales experimentan realidades económicas muy diferentes.

Los hogares con mayores ingresos continúan mostrando un consumo sólido y una demanda resistente, mientras que las familias de ingresos medios y bajos enfrentan crecientes dificultades financieras.

“Se describió a los hogares de ingresos medios como aquellos que ‘aprovechan al máximo cada dólar antes de decidirse a gastarlo’, mientras que los consumidores de bajos ingresos mostraron una mayor presión financiera”, señala el informe.

Además, la Fed detectó un incremento generalizado en el uso de tarjetas de crédito, una reducción en las visitas a establecimientos minoristas y una mayor demanda de productos considerados esenciales.

Crecimiento económico con señales mixtas

A pesar de las presiones inflacionarias, la actividad económica estadounidense mantiene cierto dinamismo. La Reserva Federal reportó que la economía creció a un ritmo entre leve y moderado en 10 de sus 12 distritos regionales.

Solo un distrito registró una ligera contracción económica, mientras que otro permaneció sin cambios. No obstante, la inflación continúa siendo una preocupación central para las autoridades monetarias, especialmente después de que la medida de inflación preferida por la Fed alcanzara en abril su mayor tasa anual desde 2023.

La guerra con Irán está generando consecuencias económicas cada vez más visibles para Estados Unidos. El aumento de los precios energéticos, las interrupciones en las cadenas de suministro y la presión sobre los consumidores están alimentando una inflación que la Reserva Federal describe como moderada a fuerte. Mientras las empresas intentan contener los incrementos de precios y la economía mantiene un crecimiento limitado, el conflicto en Medio Oriente continúa representando uno de los principales riesgos para la estabilidad económica y financiera de los próximos meses.