Un arranque débil que marca el ritmo del año
El inicio de 2026 para la economía mexicana muestra señales de desaceleración, con un crecimiento moderado que mantiene cautela entre analistas y autoridades. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Producto Interno Bruto (PIB) registró un avance anual de apenas 0.2% en el primer trimestre, reflejando un entorno de bajo dinamismo. Este desempeño perfila un crecimiento anual que oscilaría entre 1% y 1.8%, muy por debajo del potencial histórico del país.
Un crecimiento sostenido por los servicios
El desempeño económico no ha sido homogéneo. Mientras algunos sectores muestran resiliencia, otros continúan debilitándose.
Las actividades terciarias, que incluyen servicios y comercio, lograron un crecimiento de 0.9%, siendo el principal soporte de la economía. En contraste, las actividades secundarias cayeron 1.1% y las primarias retrocedieron 0.1%, evidenciando un debilitamiento en sectores clave como la industria y el campo.
Factores que frenan la actividad económica
El entorno económico enfrenta múltiples obstáculos estructurales y coyunturales.
“El menor consumo, la moderada inversión de capital y las condiciones financieras aún restrictivas están afectando la actividad. El resultado es una economía que inicia el 2026 con un impulso limitado”, señaló el economista para América Latina en Pantheon Macroeconomics.
Estos factores reflejan una economía que no logra consolidar un ciclo de crecimiento sólido, afectada tanto por condiciones internas como externas.
Exportaciones: un impulso con límites
Uno de los pocos motores activos ha sido el sector externo. México acumuló diez meses consecutivos de crecimiento en exportaciones, con varios periodos de doble dígito.
Sin embargo, este impulso tiene matices importantes. Gabriela Siller, directora de análisis económico y financiero en Banco Base, explicó que “de no ser por el dinamismo de las exportaciones, la caída del PIB hubiera sido mayor”.
Aun así, advirtió sobre un cambio en la composición del comercio exterior:
“Recordemos que así como crecen las exportaciones, las importaciones también han crecido y que además ha habido una reconfiguración al interior de las exportaciones porque se han caído las de alto valor agregado, como las de la industria automotriz, mientras que se han incrementado mucho las de equipo de cómputo, en donde hay un bajo valor agregado”.
Este fenómeno limita el impacto positivo en la economía interna, ya que el modelo de ensamblaje genera menor derrama económica y empleo.
Expectativas de crecimiento a la baja
Las proyecciones de crecimiento para 2026 reflejan un consenso moderado entre analistas:
- Banorte: 1.8%
- Pantheon Macroeconomics: 1.2%
- Banco Base: 1%
Además, Siller advirtió que el potencial de crecimiento del país se ha reducido:
“Con la caída en la inversión, el PIB potencial es ahora menor. El crecimiento máximo sin mayores presiones inflacionarias podría estar alrededor de 1.4 %”.
El Mundial y el consumo: impulso temporal
El calendario de 2026 incluye eventos que podrían generar un impulso temporal en la economía, particularmente el turismo asociado al Mundial de futbol.
Andrés Abadía, economista para América Latina en Pantheon Macroeconomics, señaló que “es probable que la actividad mejore en el segundo trimestre, respaldada por una serie de factores favorables temporales como la Copa Mundial de la FIFA; las rebajas de fin de año y quizá la construcción”.
Por su parte, Mikel Arreola estimó que el evento atraerá 40% más turismo que un año promedio y generará una derrama significativamente mayor.
No obstante, la visión no es unánime. Gabriela Siller consideró que el impacto será limitado, estimando un incremento de apenas 0.15 puntos en el PIB debido al número reducido de partidos relevantes en México.
Construcción y entorno externo: claves del futuro
Otro posible motor de crecimiento es el sector construcción, que podría beneficiarse de mayor inversión en infraestructura y de la demanda externa.
Sin embargo, existen riesgos importantes. Siller advirtió que México está perdiendo el impulso tradicional proveniente de Estados Unidos:
“Si Estados Unidos crecía, México lo hacía a tasas más altas… Pero desde el año pasado, muchos migrantes tienen miedo a salir a trabajar y esto ha frenado los envíos de remesas”.
A esto se suman factores internos como la baja inversión, el debilitamiento institucional y el menor dinamismo del consumo, que contribuyen a un escenario de estancamiento estructural.
Conclusión: una economía en marcha lenta
El panorama económico de México para 2026 apunta a un crecimiento modesto, condicionado por debilidades estructurales y apoyado principalmente en factores temporales. Aunque sectores como los servicios y las exportaciones han evitado una contracción más severa, la falta de inversión, el cambio en la calidad del comercio exterior y la incertidumbre externa limitan el potencial de expansión. En este contexto, el país enfrenta el reto de reactivar motores internos para evitar quedar atrapado en un ciclo prolongado de bajo crecimiento.

