Los mercados bursátiles asiáticos cerraron al alza el miércoles, impulsados por unos resultados empresariales mejores de lo previsto entre las compañías más beneficiadas por el auge de la inteligencia artificial (IA). La recuperación devolvió parte de la confianza al sector tecnológico y favoreció especialmente a los fabricantes de semiconductores de la región, después de las caídas registradas durante la semana anterior.
Sin embargo, las tensiones energéticas continuaron condicionando el sentimiento de los inversores. El petróleo Brent cotizaba por encima de los 110 dólares por barril ante los ataques cerca del estrecho de Ormuz, que amenazan el suministro mundial, y los indicios de una nueva reducción de las reservas estadounidenses de crudo. Estos factores mantienen vivas las preocupaciones sobre la inflación, pese al respaldo que los resultados corporativos ofrecieron al sector tecnológico.
En Wall Street, la sesión anterior terminó con resultados mixtos. El Dow Jones Industrial Average avanzó un 1%, el S&P 500 ganó un 0,3% y el Nasdaq Composite cerró prácticamente sin cambios. Durante la jornada asiática, los futuros del Nasdaq 100 subieron un 1%, mientras que los del S&P 500 avanzaron un 0,4%.
Entre las compañías que sorprendieron positivamente, SpaceX registró una subida del 8,1% en las operaciones posteriores al cierre, tras presentar resultados superiores a las expectativas. Super Micro Computer avanzó un 16% después de mejorar sus previsiones preliminares de ingresos. En contraste, Netflix cayó casi un 6% en el mercado fuera de horario, debido a unas perspectivas para el cuarto trimestre inferiores a las esperadas, pese a superar las estimaciones correspondientes al tercer trimestre.
Corea del Sur y Taiwán encabezan el rebote tecnológico
El índice MSCI Asia-Pacífico avanzó un 1,1%, poniendo fin a dos sesiones consecutivas de descensos. Corea del Sur destacó con una subida del 3,7% en el KOSPI, mientras que el Taiex de Taiwán ganó aproximadamente un 1,4%. Los principales índices japoneses también participaron en la recuperación, con avances superiores al 1% tanto en el Nikkei 225 como en el TOPIX.
Los fabricantes de chips de memoria de Corea del Sur encabezaron las ganancias. Samsung Electronics subió un 7,1% y SK Hynix avanzó un 6,2%. En Japón, Kioxia ganó un 3,2% y Murata Manufacturing sumó un 3,4%. Por su parte, Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) aumentó un 0,8%, mientras que Largan Precision registró una subida del 3,8%.
El repunte coincidió con nuevas señales de una demanda sólida de infraestructura informática para inteligencia artificial. Super Micro Computer anunció que prevé ingresar entre 18.500 y 19.500 millones de dólares en su trimestre fiscal, frente a su previsión anterior de entre 14.500 y 15.500 millones. La nueva horquilla también supera ampliamente las expectativas de los analistas.
SpaceX, por su parte, comunicó unos ingresos trimestrales de 14.600 millones de dólares, un 161% más que un año antes, y un beneficio de 4.400 millones. El crecimiento de su negocio de inteligencia artificial contribuyó a mejorar la percepción de las perspectivas del sector.
Estos resultados ayudaron a recuperar parte de la confianza en las empresas vinculadas a la IA, después de que las dudas sobre las valoraciones, las necesidades de financiación y la rentabilidad de las inversiones en infraestructura tecnológica provocaran turbulencias en los mercados durante la semana anterior.
No obstante, el comportamiento de las compañías dedicadas a la infraestructura de inteligencia artificial fue desigual. Elice Group, empresa surcoreana de centros de datos, avanzó alrededor de un 30% en Seúl, recuperándose parcialmente de su débil debut bursátil. Sus acciones habían comenzado a cotizar un 16% por debajo del precio de salida y llegaron a desplomarse un 33% el martes.
En Australia, NextDC sufrió el movimiento contrario, con una caída cercana al 40% después de revisar a la baja sus perspectivas financieras. Los retrasos en las mejoras de la red eléctrica de su centro de datos M3, en Melbourne, aplazaron la disponibilidad de capacidad contratada y los ingresos asociados.
Los mercados regionales muestran resultados dispares
La evolución de las bolsas asiáticas no fue uniforme. Los datos comerciales de Japón correspondientes a septiembre decepcionaron al mercado, ya que tanto las exportaciones como las importaciones quedaron por debajo de las previsiones. Además, el déficit comercial se amplió más de lo esperado.
En otros mercados de la región, el Hang Seng de Hong Kong retrocedió un 0,2%, el CSI 300 de China continental perdió un 0,7% y el índice compuesto de Shanghái cayó un 0,4%. El S&P/ASX 200 australiano bajó un 0,1%, mientras que el NZX 50 de Nueva Zelanda subió un 0,7% y el Straits Times de Singapur avanzó un 0,8%.
El índice Jakarta Composite de Indonesia descendió un 1,12%, mientras que los futuros del Nifty 50 de India registraron una caída del 1,1%.
Entre los movimientos corporativos más destacados, las acciones de Contemporary Amperex Technology (CATL), el mayor fabricante mundial de baterías para vehículos eléctricos, cayeron un 8% hasta su nivel más bajo en 15 meses. La compañía presentó unos resultados del tercer trimestre inferiores a las expectativas, con una desaceleración del crecimiento de sus beneficios hasta su ritmo más débil en casi dos años.
La evolución de CATL refleja las dificultades derivadas del enfriamiento de las ventas de automóviles en China y de la creciente competencia en el mercado de baterías para vehículos eléctricos.
Los resultados empresariales ponen a prueba la inversión en IA
Los inversores se preparan ahora para una intensa agenda de publicaciones de resultados, con especial atención a la capacidad de las compañías para justificar el enorme volumen de capital destinado a desarrollar infraestructura de computación para inteligencia artificial.
Meta Platforms y Tesla tienen previsto presentar sus resultados más tarde este miércoles. El mercado estará pendiente de sus previsiones de inversión en IA, la evolución de la demanda de los consumidores y las señales que puedan ofrecer sobre la rentabilidad futura de sus negocios.
La recuperación de los fabricantes de chips demuestra que los resultados empresariales favorables todavía pueden impulsar al sector tecnológico. Sin embargo, las diferencias entre compañías y la presión de los costes energéticos mantienen la incertidumbre sobre la sostenibilidad del repunte bursátil.
En las próximas sesiones, la atención se centrará en si las grandes empresas tecnológicas consiguen demostrar que sus inversiones en inteligencia artificial se traducen en mayores ingresos y beneficios, mientras los mercados siguen evaluando los riesgos inflacionarios derivados del encarecimiento del petróleo.

