La jubilación ya no tiene por qué significar necesariamente el final de la vida laboral. El aumento de la esperanza de vida y el cambio en la percepción de la edad han llevado a que cada vez más personas quieran mantenerse activas durante más tiempo.
Una de las opciones que permite hacerlo es la jubilación flexible, un mecanismo que permite compatibilizar una pensión contributiva con un trabajo por cuenta ajena. El economista y socio director de Varona Legal & Numbers, Federico Varona, explicó sus características y sus implicaciones en el programa Les notícies del matí de À Punt.
Varona explicó que esta modalidad permite que una persona ya jubilada pueda reincorporarse a la actividad laboral mediante un contrato ordinario por cuenta ajena. La principal diferencia frente al modelo tradicional es que, una vez jubilado, el trabajador no tiene que permanecer definitivamente fuera del mercado laboral.
Antes, recuerda, quien se jubilaba «ya tenía que estar jubilada siempre». Ahora, en cambio, puede volver a trabajar siempre que la jornada se sitúe entre el 33% y el 80% de la jornada laboral.
La pensión se reduce de forma proporcional al tiempo trabajado. Así, una persona que trabaje media jornada puede recibir «la mitad de jubilación y la mitad por mi contrato laboral normal».
Una opción reversible
Según explica el economista, puede acogerse «todo el mundo que esté jubilado» con una pensión contributiva, siempre que cumpla los requisitos establecidos. Además, se trata de una decisión reversible.
El jubilado firma «un contrato de trabajo que puedo cancelar cuando quiera». De esta manera, si decide abandonar nuevamente la actividad laboral, puede regresar a la situación de jubilación completa.
Otra de las novedades destacadas por Varona es que «los que han sido autónomos pueden acogerse a esta figura», siempre que cumplan las condiciones previstas. No obstante, recuerda que la normativa «no tiene carácter retroactivo».
Una ventaja para el Estado
Desde el punto de vista de la Administración, Varona considera que la medida supone una «ventaja brutal», ya que el Estado «deja de pagar el 100% de la jubilación y pasa a pagar otro porcentaje que pagan las empresas privadas».
Para el trabajador, además, supone la posibilidad de continuar desarrollando una actividad laboral si así lo desea. Varona considera que esta opción responde también a un cambio social en la percepción de la edad.
«Antes a los 65 años éramos personas muy mayores y ahora solo somos personas mayores», señaló el economista, quien considera que el principal valor de esta modalidad es que «hay gente que quiere seguir trabajando y con eso le estamos dando la posibilidad, algo que antes no existía».
La advertencia con Hacienda
Varona recomienda tener «mucho cuidado» con las consecuencias fiscales de compatibilizar ambos ingresos. El motivo es que, al recibir al mismo tiempo la pensión y el salario, «habrá dos pagadores».
El economista advierte de que las retenciones aplicadas sobre cada ingreso pueden ser bajas de forma individual. Por ello, al presentar posteriormente la declaración de la renta, «normalmente va a salir a ingresar esa renta».
Respecto a la pensión, Varona aclara que «no se modifica esa base». Además, la persona continúa siendo pensionista «a todos los efectos», por lo que mantiene los derechos asociados a esta condición.
Una solución parcial al problema de las pensiones
Varona considera que la jubilación flexible es «una buena medida» y «absolutamente necesaria», además de recordar que existen fórmulas similares en países como Holanda, Francia o Alemania.
Sin embargo, advierte de que esta medida no resuelve por sí sola el problema estructural del sistema de pensiones. «Estamos poniendo parches a un sistema de jubilación que no tiene futuro a medio plazo«, sostiene.
El economista recuerda que España cuenta con un «sistema de jubilación de reparto», en el que las pensiones actuales se financian con las cotizaciones de quienes trabajan actualmente. El problema, a su juicio, se agravará por la evolución demográfica.
«La pirámide de la población cada vez es más estrecha por debajo y cada vez vivimos más«, señala. Por ello, reclama un acuerdo político que permita abordar una reforma de fondo y pide recuperar un «Pacto de Toledo» similar al antiguo acuerdo sobre pensiones.

