El róver Perseverance de la NASA está a punto de alcanzar una marca simbólica en Marte: completar la distancia equivalente a un maratón. Desde su llegada al planeta rojo en febrero de 2021, el vehículo robótico ha recorrido casi 42,2 kilómetros mientras estudia rocas antiguas, busca señales de vida pasada y recolecta muestras que algún día podrían regresar a la Tierra.
Una carrera larga sobre el planeta rojo
Para Perseverance, explorar Marte ha sido una prueba de resistencia. El róver, de tamaño similar al de un automóvil, aterrizó el 18 de febrero de 2021 con una misión planeada inicialmente para durar un año marciano, equivalente a unos 687 días terrestres.
Sin embargo, más de cinco años después, el vehículo sigue activo. Ha recorrido 41,99 kilómetros, quedando muy cerca de la distancia oficial de un maratón, establecida en 42,2 kilómetros. Según Robert Hogg, gerente de la misión Perseverance, es probable que el róver supere esa marca durante el próximo mes.
Un explorador que aún tiene camino por delante
A pesar del tiempo transcurrido desde su llegada a Marte, Perseverance continúa funcionando en buenas condiciones. Su misión podría extenderse mucho más, dependiendo de las decisiones futuras de la NASA.
«El róver sigue gozando de buena salud y le queda al menos una década de vida útil en su fuente de energía. La duración de la misión dependerá de las decisiones que tome la NASA», declaró Ken Farley, científico adjunto del proyecto Perseverance en Caltech, en comentarios facilitados a Reuters por la agencia aeroespacial estadounidense.
Esta resistencia convierte al róver en una pieza clave para seguir investigando uno de los grandes misterios científicos: si Marte pudo haber albergado vida en el pasado.
Jezero, el cráter que pudo haber sido un lago
Desde su llegada, Perseverance ha trabajado dentro y alrededor del cráter Jezero, una región del hemisferio norte marciano que, según los científicos, estuvo cubierta por agua hace miles de millones de años.
El área contiene señales de un antiguo ambiente lacustre, incluido un depósito sedimentario en forma de abanico. Esta formación se habría creado donde un río desembocaba en un lago hace más de tres mil millones de años.
Hoy Marte es frío, seco y desolado, pero en el pasado tuvo una atmósfera más densa y un clima más cálido. Esas condiciones habrían permitido la existencia de agua líquida en su superficie, un ingrediente considerado esencial para la vida.
Posibles pistas de vida antigua
Uno de los hallazgos más importantes de Perseverance fue anunciado por la NASA el año pasado. Se trató de una muestra de roca rojiza extraída del interior del cráter Jezero, formada hace miles de millones de años a partir de sedimentos del antiguo fondo del lago.
Esa roca contenía minerales que podrían estar relacionados con actividad microbiana antigua. Sin embargo, los científicos también advierten que esos mismos minerales podrían haberse formado mediante procesos no biológicos.
«Para avanzar en la evaluación de si estos hallazgos constituyen verdaderas pruebas de vida marciana, es necesario realizar análisis en laboratorios terrestres que cuenten con el tipo de instrumentación requerida para llegar a esa determinación», afirmó Farley. «Perseverance continuará recolectando muestras de rocas con la esperanza de que regresen a la Tierra mediante una futura misión robótica o tripulada», afirmó Farley.
Moléculas orgánicas, polvo y luces verdes
Además de recolectar muestras, Perseverance ha reunido pruebas sobre la presencia de moléculas orgánicas en Marte. Estos compuestos no prueban por sí solos que haya existido vida, pero sí forman parte de los elementos que los científicos estudian para entender la química del planeta.
El róver también documentó que la atmósfera marciana es eléctricamente activa. Detectó descargas eléctricas asociadas con remolinos conocidos como “diablos de polvo” y observó por primera vez una aurora visible en Marte, con un tenue brillo verde en el cielo.
Estos hallazgos muestran que Marte sigue siendo un mundo dinámico, aunque su superficie parezca silenciosa e inhóspita.
Rocas de más de 4.000 millones de años
Actualmente, Perseverance opera justo fuera del cráter Jezero, donde examina rocas extremadamente antiguas. Los científicos creen que algunas podrían tener más de 4.000 millones de años.
Marte y la Tierra se formaron hace aproximadamente 4.500 millones de años. Por eso, estas rocas marcianas podrían ofrecer una ventana única hacia una etapa temprana de la historia planetaria.
«Es importante destacar que este periodo de tiempo, así como este entorno superficial, son muy probablemente similares a los que existían en la Tierra cuando se originó la vida. Dado que las rocas de esa era fueron completamente destruidas en la Tierra, Marte ofrece un entorno análogo clave para investigar la química prebiótica y, posiblemente, el origen de la vida», señaló Farley.
Perseverance, Curiosity y el legado de Opportunity
Perseverance no está solo en Marte. La NASA también cuenta con el róver Curiosity, que aterrizó en 2012 en el cráter Gale, al sur del ecuador marciano.
Aun así, el récord de distancia recorrida en Marte pertenece al róver Opportunity, que avanzó 45,16 kilómetros durante una misión que se extendió desde 2004 hasta 2019.
Perseverance aún no supera esa marca, pero su inminente “maratón” representa un nuevo logro para la exploración robótica del planeta rojo.
Un maratón científico que aún no termina
El recorrido de Perseverance en Marte es mucho más que una cifra. Cada metro avanzado ha permitido estudiar antiguos paisajes, recolectar muestras valiosas y acercar a los científicos a una de las preguntas más importantes de la humanidad: si alguna vez hubo vida fuera de la Tierra.
Mientras se prepara para superar la distancia de un maratón, el róver continúa su misión con la mirada puesta en el pasado profundo de Marte y en un posible futuro en el que sus muestras lleguen finalmente a laboratorios terrestres.

