La estrategia del presidente Donald Trump para escoltar barcos a través del estratégico estrecho de Ormuz elevó la tensión en Medio Oriente y puso a prueba el frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. La iniciativa, bautizada como “Proyecto Libertad”, surge en medio de crecientes presiones económicas por el alza de los precios del petróleo y la gasolina, mientras Washington intenta evitar que el conflicto vuelva a escalar a una guerra abierta.
Un corredor marítimo convertido en punto crítico
El estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20 % del petróleo mundial, se ha convertido nuevamente en el epicentro de las tensiones globales. La negativa de Irán a permitir el paso libre de embarcaciones comerciales llevó a la Casa Blanca a impulsar una operación de escolta marítima para desbloquear el tráfico.
La medida de Trump llegó después de semanas de frustración por el estancamiento en la región y del impacto económico derivado del cierre parcial de la vía marítima. Según una fuente regional consultada por CNN, “es muy malo y desordenado en este momento”.
La situación se agravó rápidamente tras el anuncio del “Proyecto Libertad”. Explosiones resonaron en Dubái mientras misiles iraníes eran interceptados por primera vez desde la entrada en vigor del alto el fuego. Además, el Comando Central de Estados Unidos informó que destruyó seis pequeñas embarcaciones iraníes, aunque medios estatales iraníes cuestionaron la versión estadounidense.
El delicado equilibrio del alto el fuego
El cese de hostilidades entre Washington y Teherán parece estar al límite. Aunque las conversaciones diplomáticas continúan, no existen señales claras de avances concretos hacia un acuerdo definitivo.
El enviado especial de Trump para política exterior, Steve Witkoff, resumió el estado de las negociaciones con una breve declaración: “estamos en conversación”.
Mientras tanto, sectores aliados al mandatario presionan para endurecer la postura militar contra Irán. El senador republicano Lindsey Graham expresó en X: “Espero que este conflicto pueda terminar diplomáticamente, pero ahora es el momento de recuperar la libertad de navegación y responder con firmeza a Irán si insisten en aterrorizar al mundo”.
En paralelo, Benjamin Netanyahu convocó reuniones de seguridad en Israel y, según medios israelíes, el país estaría preparado para retomar bombardeos contra objetivos iraníes.
Trump intenta evitar una guerra total
Pese al incremento de las hostilidades, Trump ha mostrado cautela sobre una nueva ofensiva militar masiva. El mandatario minimizó algunos incidentes recientes, señalando que un barco surcoreano afectado pertenecía a una “nación no relacionada” y afirmó que no ha habido “ningún daño al atravesar el estrecho”.
Sobre los ataques iraníes con drones y misiles, comentó a ABC News: “uno pasó. No causó un gran daño”.
Sin embargo, también endureció el tono al advertir en Fox News que Irán podría ser “borrado de la faz de la Tierra” si ataca embarcaciones estadounidenses.
El almirante Bradley Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos, evitó confirmar si el alto el fuego sigue vigente. “No entraría en detalles sobre si el alto el fuego se acabó o no”, declaró. “Creo que lo clave es que, para nosotros, estamos allí meramente como una fuerza defensiva y para dar una capa muy gruesa de defensa a la navegación comercial”.
China entra en el tablero diplomático
La próxima visita de Trump a Beijing añade un nuevo elemento de presión. China depende fuertemente del petróleo que pasa por el estrecho de Ormuz y ha pedido públicamente la reapertura de la ruta marítima.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, sugirió que Beijing debería asumir un papel más activo en las negociaciones. “Veamos si China… veamos si dan un paso al frente con algo de diplomacia y consiguen que los iraníes abran el estrecho”, afirmó.
Llegar a China con un conflicto aún activo podría debilitar la posición negociadora de Trump frente al presidente Xi Jinping, especialmente en temas económicos y energéticos.
El petróleo y la gasolina disparan la presión política
El conflicto ha provocado un fuerte aumento en los precios de la energía. La gasolina en Estados Unidos pasó de un promedio de US$ 2,98 por galón antes de la guerra a US$ 4,46 el lunes, según AAA.
Expertos advierten que el país podría alcanzar pronto los US$ 5 por galón si la crisis se prolonga. Gregory Brew, analista sénior de Eurasia Group, aseguró: “Cuanto más se prolongue esto, más altos van a ser los precios. No hay nada que pueda reemplazar la producción de Ormuz”.
Aunque Washington ha presionado a empresas energéticas para aumentar la producción nacional, la industria se ha mostrado cautelosa debido a la incertidumbre sobre cuánto tiempo se mantendrán elevados los precios del crudo.
Un bloqueo que aún no doblega a Irán
A pesar de las sanciones y del bloqueo parcial impulsado por Estados Unidos, Irán continúa exportando parte de su petróleo y no parece dispuesto a hacer concesiones significativas.
Brew señaló que la estrategia estadounidense aún no cambia el cálculo político de Teherán. “El Gobierno, por un lado, está plantándose en las negociaciones, esperando ver si el bloqueo obliga a los iraníes a hacer más concesiones”, afirmó. “Pero al mismo tiempo, tengo que imaginar que el presidente está perdiendo la paciencia”.
Con la diplomacia estancada, el alto el fuego bajo presión y los mercados energéticos en alerta, el futuro del estrecho de Ormuz podría definir no solo la relación entre Estados Unidos e Irán, sino también la estabilidad económica mundial en las próximas semanas.

