La creciente deuda global y las tensiones geopolíticas están limitando la capacidad de los bancos centrales para endurecer sus políticas monetarias frente a una inflación persistente, advirtió el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF). El organismo señaló que el aumento en los precios de energía y alimentos derivado del conflicto en Medio Oriente podría generar nuevas presiones sobre las finanzas públicas, especialmente en economías emergentes con menor espacio fiscal y alta dependencia energética.
Tensiones geopolíticas elevan riesgos económicos
El IIF explicó que un entorno prolongado de conflictos internacionales podría modificar las decisiones de inversión y financiamiento en todo el mundo. Las economías dependientes de importaciones energéticas serían particularmente vulnerables al impacto de precios más altos en combustibles y alimentos.
Según el organismo, los gobiernos podrían verse obligados a implementar subsidios para proteger a hogares y empresas del encarecimiento de productos básicos. Sin embargo, advirtieron que esta estrategia podría deteriorar aún más las finanzas públicas.
En su informe bimestral Global Debt Monitor, titulado Record debt, resilient markets – justifiable optimism?, el IIF señaló que una inflación persistente podría trasladarse hacia tasas de interés de largo plazo más elevadas.
Bancos centrales enfrentan límites por la deuda
El instituto destacó que los bancos centrales probablemente evitarán endurecer agresivamente sus tasas de interés debido al fuerte incremento de deuda pública acumulado desde antes de la pandemia.
“El mercado terminará endureciendo las condiciones financieras, aun cuando los bancos centrales no lo hagan”, advirtió el informe.
De acuerdo con el IIF, el elevado endeudamiento reduce el margen de maniobra de las autoridades monetarias, ya que mayores tasas de interés podrían aumentar considerablemente el costo del servicio de la deuda soberana.
América Latina, entre las regiones más sensibles
Para los mercados emergentes, especialmente en América Latina, el panorama representa mayores riesgos. El IIF observó que estas economías tienen menos capacidad fiscal para absorber choques externos y son más sensibles a incrementos en los costos de financiamiento.
Las estadísticas incluidas en el documento muestran que la deuda gubernamental de economías emergentes pasó de representar 70.9% del PIB en el primer trimestre de 2025 a 74.6% del Producto Interno Bruto entre enero y marzo de 2026.
En América Latina, la deuda pública subió de 65.7% del PIB a 67.3% en el mismo periodo, reflejando una tendencia creciente en la región.
El alivio inflacionario podría ser temporal
El IIF explicó que una inflación elevada puede reducir temporalmente el peso relativo de la deuda sobre el PIB, aun cuando la deuda siga creciendo en términos absolutos.
“Tal como lo explicó el IIF, la deuda pesa menos como proporción del PIB, aun sin disminuir en términos absolutos cuando la inflación eleva el valor nominal de la economía”.
No obstante, el organismo advirtió que este efecto puede desaparecer si las presiones inflacionarias sobre commodities como energía y alimentos se mantienen durante un periodo prolongado.
Mercados mantienen apetito por riesgo
A pesar de las tensiones económicas y geopolíticas, el IIF señaló que los mercados financieros han mostrado resiliencia.
“El apetito global por riesgos se ha mantenido resiliente, con contagios acotados más allá de la energía y spreads cercanos al mínimo”, indicó el organismo.
El informe también destacó que algunos inversionistas internacionales comienzan a diversificar sus portafolios fuera de activos estadounidenses, en un contexto donde la deuda soberana y los costos de financiamiento adquieren un peso cada vez mayor en la asignación global de capital.
Deuda global alcanza nuevo récord histórico
El análisis reveló que la deuda mundial alcanzó un máximo histórico de 353 billones de dólares, equivalente al 305% del PIB global.
Pese al crecimiento de los niveles de endeudamiento, el IIF señaló que los mercados emergentes todavía mantienen acceso favorable al financiamiento externo gracias a factores como un dólar más débil y fundamentos económicos relativamente sólidos.
Entre los principales socios del IIF se encuentran instituciones financieras globales como J.P. Morgan, HSBC y BBVA, así como fondos de inversión como PIMCO.
El IIF considera que el aumento de la deuda pública global está reduciendo la capacidad de respuesta de los bancos centrales ante nuevos episodios inflacionarios. Aunque los mercados han mantenido estabilidad relativa, el organismo advierte que un escenario prolongado de tensiones geopolíticas y altos precios de energía podría deteriorar gradualmente las condiciones financieras internacionales. Para América Latina y otras economías emergentes, el desafío será equilibrar estabilidad fiscal, inflación y acceso al financiamiento en un entorno global cada vez más incierto.

