El Capital Privado Gira Hacia Defensa En Un Entorno Más Tenso

El mercado del capital privado está empezando a reflejar con claridad un cambio profundo en las prioridades de inversión. Si hace apenas un año buena parte del discurso giraba en torno a los criterios ESG y a los proyectos vinculados con sostenibilidad, hoy el foco se está desplazando hacia sectores relacionados con defensa, seguridad e infraestructuras estratégicas. No se trata de un ajuste menor, sino de una señal clara de cómo el nuevo contexto geopolítico está alterando el mapa de oportunidades y también la lógica con la que se asigna el capital.

Esa fue una de las ideas centrales que emergieron en el foro empresarial sobre el futuro del private equity organizado por elEconomista.es. Los participantes coincidieron en que los conflictos bélicos, la presión sobre las cadenas de suministro y el aumento del gasto público en seguridad están empujando a muchos fondos a revisar sus tesis de inversión y a adaptarse a una realidad mucho más condicionada por factores estratégicos que hace solo unos trimestres.

El cambio no pasa desapercibido dentro del sector. Y, para algunos, no es solo llamativo, sino también motivo de inquietud.

Del ESG A Defensa En Muy Poco Tiempo

Uno de los mensajes más directos fue el de Alfredo Bru, CEO y socio fundador de Vecta, que resumió el giro con una frase muy clara: el mercado ha pasado de estar volcado en ESG a mirar hacia defensa en apenas un año. Esa mutación, según advirtió, no debe leerse como una simple curiosidad sectorial, sino como una tendencia relevante y, en cierto modo, preocupante.

El fondo del asunto es que los inversores están reaccionando con rapidez a las nuevas corrientes del mercado. En un entorno donde la seguridad vuelve a ser una prioridad política y presupuestaria, seguir esas tendencias parece generar mayor comodidad y mayor sensación de alineación con el contexto dominante.

Eso no significa que la sostenibilidad haya desaparecido del radar, pero sí sugiere que ha perdido centralidad frente a otras urgencias mucho más ligadas a la coyuntura internacional.

Invertir En Defensa No Es Tan Simple

Aun así, la apuesta por defensa no es automática ni sencilla. Teresa Zueco, managing partner de Squire Patton Boggs, recordó que se trata de un ámbito muy amplio y también muy condicionado por la regulación. Precisamente por eso, explicó, muchos fondos internacionales no buscan una exposición directa y pura al sector, sino tecnologías o capacidades que puedan aplicarse a ese ecosistema.

Ese matiz es importante porque ayuda a entender hacia dónde se está moviendo realmente el dinero. Más que entrar frontalmente en activos puramente militares, muchos inversores están explorando negocios adyacentes, tecnologías duales y compañías con aplicaciones estratégicas que puedan integrarse en cadenas de valor más amplias.

Además, Zueco destacó que también se observa el movimiento de grandes compañías, incluso cotizadas, que están actuando con una lógica muy cercana a la del private equity, comprando activos en España para reforzarse y ganar escala.

La Cadena De Suministro Será Un Cuello De Botella

David Martín, managing director y responsable de private equity en Iberia de Tikehau Capital, subrayó otro punto esencial: el sector se prepara para una presión creciente sobre la capacidad productiva. Según explicó, en los próximos años podría producirse un déficit de maquinaria dentro de la industria de defensa, lo que obligará a realizar inversiones significativas en capacidad industrial y líneas de producción.

Ese desafío se vuelve aún más relevante si se combina con el incremento previsto del gasto militar en numerosos países. Más presupuestos implican más pedidos, y más pedidos implican más tensión sobre una cadena de suministro que ya venía mostrando fragilidad en otros sectores industriales.

En otras palabras, el capital privado no solo está viendo una oportunidad de inversión, sino también una necesidad estructural de financiación para ampliar capacidad en un entorno de demanda creciente.

La Incertidumbre Ya No Es Una Excepción

Más allá del giro sectorial, otro de los consensos del encuentro fue que la incertidumbre ha dejado de ser un elemento puntual para convertirse en una condición permanente del mercado. David Martín lo expresó con claridad al afirmar que la incertidumbre se ha vuelto casi mainstream, una normalidad incómoda que está redefiniendo la forma de negociar y cerrar operaciones.

En ese marco, cobró fuerza una idea cada vez más repetida en el sector: compartir riesgos. Compradores y vendedores se enfrentan hoy a escenarios menos previsibles, lo que hace más habitual la búsqueda de mecanismos que permitan repartir parte de esa incertidumbre entre ambas partes.

Ese enfoque está cambiando la arquitectura de muchas operaciones y también la forma en que se valoran los activos.

Más Riesgo, Menor Precio

Konstantin Sajonia-Coburgo-Gotha, senior advisor de Apollo en España, defendió una visión muy pragmática del momento actual. A su juicio, nunca ha existido una época sin incertidumbre y, de hecho, una parte del negocio consiste precisamente en saber operar dentro de ella. Desde ese punto de vista, la forma más directa de atajar el riesgo sigue siendo el precio: cuanto mayor es la incertidumbre, menor tiende a ser la valoración aceptable para una inversión.

La idea conecta con la práctica habitual de muchos fondos, que en momentos de tensión intentan blindarse mediante cláusulas contractuales, estructuras más sofisticadas o mecanismos que permitan fijar mejor el valor real del activo y limitar la exposición a sorpresas futuras.

Eso confirma que el private equity no está parándose por la incertidumbre, pero sí está adaptando de forma mucho más fina sus condiciones para convivir con ella.

La IA Y Las Infraestructuras También Ganan Peso

El debate no se limitó a defensa. Sajonia-Coburgo-Gotha también puso sobre la mesa sectores donde la inteligencia artificial debe entenderse como una herramienta complementaria, y no como una amenaza sustitutiva. Citó como ejemplo la inversión de Apollo en el Atlético de Madrid, subrayando que la IA no sustituirá a los jugadores, pero sí puede aportar valor en áreas como rendimiento, análisis y gestión.

Junto a ello, destacó el potencial de España en ámbitos como infraestructuras, energía, seguridad energética, infraestructura digital y defensa. El razonamiento es claro: Europa afronta necesidades de inversión enormes en sectores estratégicos, y eso crea un terreno fértil para el capital privado.

En conjunto, el mensaje del foro deja una conclusión evidente. El private equity está entrando en una nueva fase, marcada por menos comodidad ideológica, más realismo geopolítico y una búsqueda mucho más intensa de activos capaces de resistir, crecer y aportar valor en un mundo más incierto.